El proceso de separación de la pareja.

A continuación, definimos las distintas etapas por las que puede atravesar una persona que se encuentra en un proceso de separación de su pareja.

No todo el mundo tiene por qué pasar por cada una de ellas, pues son muchos los factores que pueden afectar el proceso de separación y existen múltiples formas de afrontarlo según, la personalidad de cada uno, el apoyo social o familiar.

En consecuencia, las diferentes etapas por las que puede pasar una persona en un proceso de separación son:

  • Desilusión: Existe un descontento hacia el otro. Comienzan pequeños conflictos que no terminan por resolverse y ello lleva a que exista una mayor distancia entre ellos.  Se empieza a fantasear con la idea de un posible divorcio, valorando los pros y los contras de tal opción, y continúa con una cierta inestabilidad que se manifiesta en emociones tales como ansiedad, dudas, miedos, enfados, tristezas…
  • Etapa de shock: Uno de los miembros ha tomado la decisión de querer compartir con el otro la idea de una posible separación y el otro, a pesar de tener una relación conflictiva, no esperaba esta decisión. En este momento puede ocurrir distintos hechos como que el miembro que recibe la noticia no sea capaz de creer lo que está sucediendo y solicite otras medidas como acudir a terapia de pareja, solicitar ayuda a amigos o familiares o cualquier otra vía para que la separación no se dé. Dependiendo de lo que suceda en este momento, la persona poco a poco dejará de negar la situación existente e irá aceptando la realidad del posible divorcio separación.
  • Decisión de separarse: Comienza una evidente distancia emocional y física de los miembros, sentimientos como el enfado, la ansiedad, la tristeza, la culpa o la preocupación por los hijos o la familia. Es un periodo de angustia y de gran inestabilidad por el posible dolor existente y la incertidumbre de un futuro nuevo. Además, es el momento donde se debe hacer público, lo que conllevará la reafirmación de la decisión. Es una fase especialmente complicada y más cuando dependen de factores tales como la manera en que se afrontan todos los trámites de divorcio, si la separación es de mutuo acuerdo o no, el régimen de visitas con los menores, la manutención… Este hecho supone en la mayoría de los casos un estallido de emociones no vividas hasta entonces, difíciles y en ocasiones gestionadas de manera contradictorias.
  • Aumento de la aceptación de la separación: la persona comienza a aceptar que la relación no era del todo sana, que existían problemas, comienza a reajustar su vida consiguiendo de nuevo ejercer control sobre la misma y empieza poco a poco a crear un nuevo yo independiente, con nuevos planes y proyectos, bien en solitario o bien con una nueva pareja. A pesar de que las emociones aún no sean positivas y sigamos encontrándonos tristes, todo empieza a adquirir una nueva perspectiva y las emociones de rabia, odio o culpa comienzan a modificarse por explicaciones más acordes a la realidad.
  • Inicio de una nueva vida: Esta nueva etapa puede tardar en llegar incluso años, pero en ella nuestro pasado ha dejado de ser el protagonista diario, nuestra ex pareja toma un lugar secundario no desestabilizándonos emocionalmente y somos capaces de visualizar un futuro con ilusión y motivación. Se ha aceptado lo ocurrido, hemos cambiado nuestro rol y nuestras emociones presentan una intensidad mucho menor por lo ocurrido y hemos conseguido establecer una nueva estructura familiar.

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Tel: 697 632 720

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