LA PREOCUPACIÓN Y LA CULPA. Consejos.

Si tú crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, estas cometiendo un grave error.

La culpabilidad implica malgastar tus momentos presentes por estar inmovilizado a causa de un comportamiento pasado, mientras que la preocupación es el mecanismo que te mantiene inmovilizado en el presente, por un futuro acerca del cual normalmente no tienes ningún control.

Aunque una respuesta esté dirigida al pasado y la otra al futuro, las dos tienen la misma función inútil, mantenerte inquieto o inmóvil en tu momento presente.

El mundo está poblado por personas que se sienten pésimamente por algo que no deberían haber hecho o asustados y consternados por cosas que pueden llegar a pasar. Y probablemente tú no eres una excepción. Si tienes zonas extensas de culpa y preocupación, hay que exterminarlas, limpiarlas y esterilizarlas para siempre.

No hay que confundir responsabilidad con preocupación o culpa.

Hay dos formas básicas que tiene la culpa de convertirse en parte integrante del mecanismo emotivo de un individuo.

La primera es la culpabilidad aprendida a muy temprana edad que queda como un residuo infantil en la personalidad adulta y la segunda es la culpabilidad que ha sido autoimpuesta por un adulto después de infringir algo.

Estrategias para eliminar la culpabilidad:

–  Empieza a mirar el pasado como algo que jamás puede modificarse. Graba esta frase en tu conciencia: “Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una persona mejor”. 


–  Pregúntate a ti mismo lo que estás evitando por culpa del pasado. Al trabajar en este sentido, eliminarás la necesidad de la culpa. 


– Empieza a aceptar en ti mismo cosas que tú has elegido pero que le pueden disgustar a cierta gente. 


– Escribe un diario de culpas y apunta todas las ocasiones en que te sientes culpable, anotando cuidadosamente por qué, cuándo y con quién sucede y lo que estás perdiendo en el presente al angustiarte por el pasado.

– Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida y puntúalas del 1 al 10.

–  Evalúa las verdaderas consecuencias de tu comportamiento. Determina tu mismo si los resultados de tus actos han sido agradables y productivo para ti.

– Trata de enseñarles a las personas que tienen que ver con tu vida y que tratan de manipularte por medio de la culpa de que tú eres muy capaz de enfrentarte con las desilusiones que les provoque tu comportamiento.

–  Haz algo que sabes muy bien que te hará sentir culpable.

No hay de qué preocuparse, puedes pasarte el resto de tu vida preocupado por el futuro, y no cambiarás nada. Es importante no confundir la preocupación con el hacer planes para el futuro. Si éstas haciendo planes para el futuro y la actividad del momento presente puede contribuir a que ese futuro sea mejor esto no es preocupación. Sólo es preocupación cuando de alguna manera te encuentras inmovilizado en el presente por algún acontecimiento que puede suceder en el futuro.

La preocupación es endémica en nuestra cultura. Casi todo el mundo pierde una increíble cantidad de momentos presentes preocupándose por el futuro. Y todo ello no sirve para nada. Ni un solo momento de preocupación logrará mejorar las cosas. Peor aún, es muy posible que la preocupación anule tu eficacia en el presente.

Estrategias para eliminar la preocupación:

– Empieza a ver tus momentos presentes como un tiempo para vivir en vez de obsesionarte por el futuro. El mejor antídoto para la preocupación es la acción.

– Date a ti mismo períodos cada vez más cortos de “tiempos de preocupación”. 


– Haz una lista de preocupaciones anotando todas las cosas que te preocupaban ayer, la semana pasada e incluso el año pasado. Verifica si tus preocupaciones hicieron algo por ti. Averigua también si llegaron a suceder.

– Hazte a ti mismo esta pregunta eliminadora de preocupaciones: “¿Qué es lo peor que me puede pasar a mí (o a ellos) y qué posibilidades hay de que ocurran?”. Descubrirás de esta manera el absurdo de las preocupaciones.

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